sábado, 2 de agosto de 2014

La peste en Cuenca y la Virgen de las Nieves


Orígenes, advocación y tradición en Cuenca

El retablo de la Virgen de las Nieves de nuestra Catedral está situado al principio de la nave Norte antes de entrar al crucero, es de estilo barroco, realizado en el año 1717 por Francisco Pérez y Fernando Martínez.

Retablo de la Virgen de las Nieves
Muchas cosas he de agradecer a mi abuelo Sabino, y una es el despertar en mí el interés por la Catedral y el descubrirme puntualmente sus secretos. En cierta ocasión me regaló una libreta donde me hacía apuntar las cosas que me decía, comentándome con frecuencia que “es de hijo bien nacido conocer su pasado, su historia y no avergonzarse nunca de su procedencia”.

Era un domingo del mes de agosto con un sol de justicia, ¿qué mejor sitio donde estar, que en el  interior de la Catedral? Ese domingo me dijo que como era la  festividad de la Virgen de las Nieves (5 de agosto) me contaría su historia. Después de misa nos sentamos en un banco situado enfrente del retablo, habían puesto también reclinatorio por motivo de la festividad.

Comenzó a relatarme que esta advocación mariana se inicia por el siglo IV, naciendo en Italia y se extendió por España, Portugal y la llevamos a Latinoamérica.


 Virgen de las Nieves
Su origen procede de la época del Papa Liberio (año 352-366). Existe una historia de un matrimonio rico de la nobleza patricia de Roma. Este matrimonio no había tenido hijos y viendo que sus vidas se agotaban quisieron invertir su fortuna en practicar la caridad con los necesitados. Devotos que eran de la Virgen María solicitaron su ayuda y una noche tuvieron un sueño o una visión en la que les decía que allí donde se les señalara se construyera un templo en su honor. La mañana del 5 de agosto de año 358 al abrir la ventana de su habitación vieron sorprendidos que el monte Esquilino de Roma estaba nevado, ellos lo interpretaron como un hecho extraordinario y por ello la señal esperada. Puestos en contacto con el Papa Liberio se construyó el templo bajo la advocación de la Virgen de las Nieves. La iglesia desapareció mucho tiempo después de la muerte de este matrimonio. Fue el Papa Sixto III en el año 434 mandó construir en ese mismo lugar lo que hoy conocemos como la Basílica de Santa María la Mayor.

Texto izquierdo
Yo muy sorprendido me dirijo a mi abuelo y le digo: ¿abuelo y eso que tiene que ver con este retablo? bien Josemari, este es el segundo retablo que se hizo en honor a la Virgen de las Nieves, ¿puedes leer la inscripción que aún tiene, qué dice? Y comencé a leer lo que se podía porque está bastante deteriorado el texto: “Reinando los reyes Católicos Fernando y Isabel en año 1492 esta ciudad, peste… Santísima Nuestra Señora  de las Nieves su remedio… ¡caya, caya te lo explico! Este altar se edificó en la
Texto central
catedral con motivo de haberse padecido en Cuenca una peste muy grande y debido  a María Santísima, Señora de las Nieves remedió de inmediato el mal que acosaba a sus habitantes por lo que se juro guardar un día festivo al año, coincidiendo con su festividad, erigiéndose este altar en conmemoración de los hechos.

Texto izquierdo
Según se cuenta el lunes 13 de agosto de 1492 se formalizaron las condiciones a que había de sujetarse la obra del altar que se edificaría en la catedral. Se le encargó a Hegas Gutiérrez, residente en Yepes, determinándose que debería de llevar una Virgen con Niño, con un manto de azul fino con ángeles, con el Papa y Cardenales a un lado y los Reyes al otro. La corona de Nuestra Señora sería de oro y la corona debería ir guarnecida de piedras y perlas de colores. Después de esto no aparece ninguna referencia hasta que en la sesión de 10 de abril y más tarde en la de 22 de agosto de 1716 aparece en actas los acuerdos y condiciones y otorgamiento de la obra para su realización a Juan Francisco de León, Maestro de dorados, vecino de Cuenca, que empezaría por “aparejar dicha obra con sus manos de yeso grueso y yeso mate y conforme arte para que el oro salga con buen lustre” haciendo “toda la talla y moldura de oro limpio bien bruñido y resonado” con “los lisos y campos… de diferentes jaspes bien bruñidos y barnizados”. Además “la imagen de Nuestra Señora se ha de dorar y estofar y cabeza y manos se han de encarnar a pulimento”.
Imagen de la Virgen de las Nieves

A pesar de la buena voluntad de los maestros, no se pudo inaugurar el día de la Virgen (5 de agosto) y hubo de retrasarse hasta el 4 de septiembre, celebrándose con luminarias la noche precedente; colocada primeramente la imagen en la Capilla del Sagrario, se hizo procesión con ella, llevándose al altar Mayor.
En cumplimiento del ofrecimiento hecho en 1492, se celebra anualmente, ante este altar, una misa el día de Nuestra Señora de las Nieves, con asistencia de una representación del Ayuntamiento. A este respecto y no hace muchos años, se produjo una anécdota:


Escudo de armas del benefactor

Se cuenta que un año en que sin duda por olvido, no acudió la representación municipal a la celebración eclesiástica y hubo de empezar la misa sin su asistencia. Al no ser ocupados los sitios reservados a las autoridades, un vecino allí presente, pasó al sillón de la primera autoridad y aun hizo que por otros “circunstantes” (asistentes) ocuparan los demás asientos en los que permanecieron durante la ceremonia; terminada ésta y por algún alto funcionario, les fueron pedidas explicaciones con requerimiento de que manifestaran quiénes eran ellos para invadir el lugar del Ayuntamiento, no encontrando qué responder cuando le contestó alguno de los presentes que toda vez que los representantes del pueblo no cumplían con el “voto” (petición) de la Ciudad , eran los propios vecinos los que tenían que hacerlo.
Escudo de Cuenca

Tienes toda la razón abuelo, y ambos de la mano salimos de la Catedral habiendo aprendido la lección del día.

 José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

Cuenca, 5 agosto de 2014

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